La OTAN y el Estado propio

La OTAN y el Estado propio

Al inicio del documental Bowling for Columbine, de Michael Moore, se describe lo que Moore caracteriza como «un día típico en Estados Unidos de América»: «El granjero hace sus tareas. El lechero hace el reparto. El Presidente bombardea otro país de nombre impronunciable … «

Es una buena manera de explicar la cotidianidad de un país que, desde hace décadas, siempre está en guerra. Pero no sólo él, también lo están, en primera línea o en la retaguardia, sus aliados de la UE que lo apoyan enviando soldados o permitiendo la utilización de las bases militares ubicadas en su territorio. Es el caso del Estado español y, si tenemos que tomar en serio las propuestas de Artur Mas, también lo será del Estado catalán soñado por el bloque social y económico que se siente representado por él en este punto. Según el actual Presidente de la Generalitat, el futuro Estado catalán debería hacer lo mismo que el Estado español, es decir, formar parte de la UE y la OTAN.

En 1986, como todo el mundo sabe, se celebró un referéndum sobre la permanencia de España en la Alianza Atlántica. En Cataluña – como en el País Vasco, Navarra y Canarias- ganó el NO. Desde entonces, la lista de razones para irse de la OTAN se ha hecho tan larga que ya es kilométrica. A todos los argumentos que se proponían entonces, hay que añadir ahora los que se derivan del rechazo a las diversas guerras de agresión, invasiones, ocupaciones e intervenciones militares llevadas a cabo en los últimos diez años (Afganistán, Irak, Somalia, Libia, Siria, etc ..) bajo la cobertura ideológica de la fantasmagórica guerra contra el terrorismo o por espurias razones humanitarias. Los Estados Unidos y sus aliados (como, por ejemplo, el Estado de Israel) son el bloque más agresivo y belicista que hay en el planeta Tierra y, por ello, el más peligroso para la seguridad y la paz mundiales: basta pensar en lo que podría suceder en la convulsa región de Oriente Medio – y por extensión en el resto del mundo, si tenemos en cuenta las consecuencias de la subida del precio del petróleo que esto podría provocar- si Israel atacase Irán .

Todas las intervenciones militares occidentales de los últimos diez años han tenido como motivación principal garantizar el suministro energético de EE.UU. y la UE. Según datos proporcionados por la AIE (Agencia Internacional de la Energía), los EEUU necesitan importar el 65% del petróleo y el gas que consumen, y los países de la UE, el 53’9% de las mismas fuentes de energía .

El poco espacio que todas estas cuestiones ha ocupado en la campaña electoral reciente – y, más en general, en todo el debate sobre unionismo y / o secesionismo-es un síntoma claro de que la mayoría de la población catalana y española ha aceptado como algo normal la participación en las guerras por la «seguridad energética», como dicen los que mandan. De hecho, también nosotros podríamos hacer la descripción «de un día típico en cualquier Estado – presente o futuro-de la Unión Europea»: «la gente se manifiesta contra los recortes, los banqueros ganan dinero a espuertas y los gobernantes europeos bombardean países de nombre impronunciable ante la indiferencia de sus ciudadanos «.


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 09/01/2013


Líneas de investigación:
Publicado en La Directa, el 09/01/2013
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