Libia, un negocio prometedor para las Compañía Militares Privadas

Libia, un negocio prometedor para las Compañía Militares Privadas

Artículo publicado en La Directa

El pasado 9 de diciembre, el portal de información United Press International difundía un artículo donde se informaba de los movimientos de acercamiento a Libia que están realizando algunas Compañías de Seguridad Privadas (o Compañías Militares Privadas) como Blue Mountain Group, Olive Group, AKE, Garda Security Group, Control Risks Group i Gallice Security1.

Las empresas que están forzando la presencia de estos actores de la seguridad privada en la nueva Libia son mayoritariamente compañías petrolíferas internacionales que piden que se garantice la seguridad en el terreno antes de enviar nuevamente al personal especializado en la extracción y el tratamiento del crudo para recuperar los niveles de producción anteriores a la guerra.

Ante la imposibilidad de poner rápidamente en marcha un ejército; con un grupo de milicias aún fuertemente armadas dispersas por el territorio que todavía pueden desafiar el liderazgo provisional del Consejo Nacional de Transición (CNT), y con un poderoso lobby de empresas petrolíferas denunciando la parálisis de la extracción, parece claro que el CNT ha cambiado su posición inicial en este tema y ahora está facilitando el desarrollo de estas compañías mediante la emisión de certificados de no objeción.

En junio de 2010, se publicaba en La Directa un artículo que describía la proliferación de este nuevo actor que suponen las compañías militares privadas en escenarios inestables o posbélicos donde los gobiernos locales no han podido alcanzar el poder real en todo su territorio. Como denunciaba Tomàs Gisbert, se debe tener en cuenta que los intereses de estas empresas distan mucho de facilitar la estabilidad futura y la cohesión social de los territorios donde operan ya que, en general, sus objetivos principales se concretan en mantener vigentes los contratos multimillonarios el máximo de tiempo que les sea posible, y eso sin considerar el vacío legal existente y cuestionado ampliamente en cuanto a quien tiene la responsabilidad sobre las acciones y delitos que puedan cometer estas compañías.

Nuevamente se pone de manifiesto que, fuera de aplaudir la intervención militar de la OTAN, la ONU -y por extensión la comunidad internacional- se muestran incapaces de poner en marcha iniciativas civiles creativas y no violentas de cohesión a la hora de construir sistemas democráticos reales en territorios que han sufrido un conflicto armado sangriento como es el caso de Libia, que acaba siendo víctima de los intereses a corto plazo de las compañías que habían tenido el control de los recursos cuando estaba el dictador, y que lo quieren seguir manteniendo a cualquier precio después de su caída independientemente de la moralidad de los medios utilizados para hacerlo caer.

1 Security firms hustle in lawless Libya: http://www.upi.com/Business_News/Security-Industry/2011/12/09/Security-firms-hustle-in-lawless-Libya/UPI-75871323450621/#ixzz1g4pT8ohL



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