19/05/2021

Comunicado del Centre Delàs sobre la violencia en Palestina

Los últimos días se está produciendo una nueva escalada de violencia armada en Palestina. Esta escalada se inicia con las protestas en el barrio de #SheikhJarrah, en Jerusalén Este, por las continuas amenazas y expulsiones de su población palestina, la mayoría refugiadas a raíz de operaciones militares anteriores. Las expulsiones son una más de las acciones y políticas israelíes que buscan la judaización total de Jerusalén, borrando tanto la población como la memoria e identidad palestinas.

La más grave violencia tiene de nuevo como escenario la Franja de Gaza. Después de 14 años de bloqueo y de crisis humanitaria, la situación se agrava con los bombardeos israelíes contra esta zona densamente poblada. Las víctimas de los bombardeos por parte del Ejército de Israel se cuentan por cientos si nos atenemos a las víctimas mortales, y por miles si tenemos en cuenta la destrucción de edificios, hospitales y hogares de personas civiles.

Según numerosas organizaciones civiles, entre otras Human Rights Watch, incluso antes de que se iniciara la última operación militar contra Gaza, el estado de Israel habría cometido crímenes contra la humanidad, crímenes de apartheid y graves violaciones de derechos humanos en este territorio.

Al mismo tiempo, los miles de cohetes lanzados por las brigadas militares de Hamas han provocado también una decena de muertos, la mayor parte civiles.

Ante las muchas opiniones y posicionamientos que están habiendo los últimos días, hay que aclarar que el conflicto entre Israel y Palestina se debe calificar de conflicto armado, tanto por su naturaleza como por el número de víctimas. Pero aquí no hay dos partes combatiendo con una lógica militar que las sitúe al mismo nivel, sino que el conflicto surge a raíz de un proyecto de colonización basado en el asentamiento y en la creación de un estado colonial sobre un territorio donde ya había una población autóctona palestina. En el conflicto israelo-palestino hay una fuerza militar que mantiene y expande una ocupación de carácter también militar sobre toda la Palestina histórica y en base a un proyecto colonial excluyente.

Rechazamos antes que nada la violencia armada venga de donde venga, tanto la de Hamas como la del ejército de Israel, pero cabe decir que Palestina no tiene ningún poder para enfrentarse militarmente al ejército israelí, los ataques no son equiparables, la violencia generada no es comparable y las responsabilidades no son las mismas.

Reconocemos el derecho de la población palestina a resistir la ocupación en sus propios términos, reiterando que consideramos la noviolencia y la solidaridad entre los pueblos como las herramientas más potentes y efectivas para la lucha contra la ocupación. Entre otros, apoyamos acciones noviolentas como la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones, una demanda de solidaridad por parte de buena parte de la sociedad civil y movimientos sociales palestinos.

Israel es uno de los ejércitos más armados del mundo. Lo es por una militarización interna fruto y consecuencia de su estrategia de ocupación del territorio palestino, pero también por el apoyo directo e indirecto de las grandes potencias militares del mundo, entre las que tiene un rol del Estado español, que ayudan a expandir el poder militar y el desarrollo armamentístico de Israel.

Recordemos, además, que la solidaridad con Palestina también va de detener la exportación y legitimación de un modelo de control social, securitario y militarista, que Israel y sus empresas tecnológicas se jactan de haber ‘testado en combate’. Este modelo está siendo exportado a todo el mundo, también al Estado español.

Denunciamos el laisser faire de la comunidad internacional que, con su silencio, permite que Israel continúe su política colonial de asentamientos ilegales.

Es imprescindible que desde todas las administraciones y ámbitos de decisión política, bien sean locales, centrales y europeas, se ponga fin a las colaboraciones, negocios y relaciones que contribuyen a normalizar y fortalecer las acciones militares del Estado de Israel.



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