Destapando los vínculos entre las entidades financieras y la industria armamentística

Destapando los vínculos entre las entidades financieras y la industria armamentística
Hace ya más de una década que desde el Centre Delàs d’Estudis per la Pau se apostó por empezar a investigar …

Hace ya más de una década que desde el Centre Delàs d’Estudis per la Pau se apostó por empezar a investigar a uno de los actores del Ciclo Económico Militar sobre al que hasta ese momento ninguna de las investigaciones había dirigido el foco, las instituciones financieras. Con el ánimo de arrojar luz ante la opacidad de las relaciones que se estaban dando históricamente entre la industria armamentista y las entidades financieras, en especial para descubrir las conexiones con la banca española, pero también grandes compañías aseguradoras, fondos de inversión y, en definitiva, todo aquel ente que pudiera prestar servicios financieros o participar en el accionariado de empresas armamentistas. Hablamos de compañías que son responsables de producir armamento, y no solo el que se utiliza en los cerca de cuarenta conflictos armados abiertos en el mundo simultáneamente, también de aquel que se fabrica para llenar almacenes y hangares saciando el hambre constante de los fastuosos presupuestos públicos de la casi totalidad de los estados del mundo. Unas partidas presupuestarias sobredimensionadas, como en el caso español, y difíciles de detectar a menudo por el ojo no entrenado dado que se camuflan sibilinamente en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Recursos públicos, que aumentaron a pesar de la pandemia, que se utilizan para sufragar costosos programas de adquisición, mantenimiento y modernización de armamento, así como para sustentar el ejército, una estructura completamente patriarcal y garante de la consolidación del militarismo de nuestras sociedades. Aunque se vistan de héroes y heroínas en cuanto pueden, gracias a campañas de legitimación como la vivida durante la pandemia, hacen tareas que perfectamente podría hacer un cuerpo civil a menor coste. Son responsables de la militarización de fronteras con la que el Estado recibe a las personas que llegan a una Europa Fortaleza y que vemos cómo van alimentando discursos de odio o posibilitan misiones exteriores que sirven para garantizar en última instancia la explotación de recursos naturales de países del Sur global que nutren las grandes cadenas globales de suministros, agravando de esta manera el contexto de emergencia climática que pone en peligro la vida futura en el planeta .

En el negocio militar compiten una multitud de grandes empresas que tienen como principales clientes a los gobiernos, negocio que mueve anualmente miles de millones de dólares. Estas empresas productoras y contratistas que se lucran con todo este entramado de contratos, de prestación de servicios de militarización o de la fabricación, modernización, mantenimiento y exportación de armamento de todo tipo de dispositivos diseñados para la guerra requieren de servicios financieros y están cotizadas en grandes índices. Es por este contexto tan particular de negocio, auspiciado por los estados que son clientes finales que tienen a priori una etiqueta de buenos pagadores, que es seguramente atractivo para las instituciones financieras españolas, quienes participan en los grandes créditos sindicados que solicitan estas empresas, como la española MAXAM, orgullosa de suministrar armamento al ejército español desde 1911.

En no pocas ocasiones, al hablar sobre las actividades llevadas a cabo para el sector de la defensa por empresas como Indra o Airbus en espacios de debate o conferencias, la reacción de algunos de los asistentes es de sorpresa al desconocer estos vínculos. Es por este motivo que debemos seguir realizando investigaciones como el último Informe 48: Financiación de las armas de la guerra de Yemen. Análisis de la financiación de las empresas de armas que han exportado a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (2015-2019)* que tratan de profundizar e ir más allá de los números. En él se efectúa un análisis completo de las tipologías de exportaciones de armamento y se expone que durante el período 2015-2019, un total de 25 países de todo el mundo, entre los que se encuentra el Estado español, han realizado exportaciones de material militar a países  Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, conocidos por la vulneración sistemática de los derechos humanos y que desde hace 7 años lideran la coalición de países que han convertido la vida en Yemen en un infierno. El conflicto yemení ha estado además especialmente silenciado por los medios de comunicación y la comunidad internacional silenciando a la crisis humanitaria más relevante de las últimas décadas. Según datos de ACNUR, en Yemen más de 20 millones de personas requieren ayuda humanitaria para sobrevivir y hay 4 millones de desplazados internos. Más de 377.000 personas han muerto en la guerra de Yemen.

La banca armada española ha destinado 8.686 millones de dólares a 9 compañías que han fabricado armamento exportado a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Las empresas beneficiadas de sus servicios e inversiones financieras son: Airbus, Boeing, General Dynamics, Leonardo, Navantia, Raytheon Technologies, Rolls-Royce, Thales y Rheinmetall AG. Algunas de ellas, como Raytheon Technologies, son sospechosas por lo que se deduce de la fabricación del armamento exportado a Arabia Saudí de haber fabricado las armas empleadas para cometer ataques salvajes contra la población civil. Los ataques recogidos en el informe y documentados se produjeron en Hajjah sobre un hospital y en Sana’a sobre un funeral civil durante 2016. En el ataque al hospital, fallecieron 19 personas y resultaron heridas 24 mientras que en el ataque al funeral civil perdieron su vida 32 personas y 695 resultaron heridas. En el año 2019, Raytheon Technologies recibió un nuevo encargo, fabricar 50.000 nuevas unidades de este tipo de bomba guiada para Arabia Saudí.

BBVA y Banco Santander son los bancos españoles que más financiación han destinado a las empresas de armas suministradoras de los principales ejércitos involucrados en la guerra en Yemen, con 5.231 millones de dólares durante el período 2015-2019. Cabe resaltar que a pesar de los esfuerzos destinados solo conocemos la punta del iceberg. El acceso a esta información no es sencillo y es costoso conocer estos datos. De las 80 empresas que han exportado armamento a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos durante el período estudiado disponemos de datos de solamente de 15 de ellas. BlackRock, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup o bancos europeos como Deutsche Bank, Barclays, BNP Paribas, la aseguradora AXA, Unicredit, empresas públicas como la SEPI o el Norwegian Government Pension Fund son algunas de las firmas financieras más reconocidas que acompañan a las 19 instituciones financieras españolas.

Frente a este contexto, tenemos dos opciones. Actuar o seguir permaneciendo impasibles. Desde la Campaña Banca Armada hace 15 años que dijimos basta y decidimos denunciarlo en todos los altavoces posibles incluidas las juntas de accionistas de los grandes bancos del Estado español. Esta denuncia ha conseguido despertar muchas conciencias a lo largo de estos años. Desde hace unos años hemos tejido alianzas que nos han llevado a promover enérgicamente también a las finanzas éticas como alternativa a la Banca Armada.

* El informe «Financiación de las armas de Yemen» ha recibido el Premio al Mejor Trabajo de Documentación e Investigación 2021, en la Categoría Activismo y ONG, otorgado por elDiario.es (Premios Desalambre)


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 05/12/2021


Linia de recerca :
Publicat en Valor Social, el 05/12/2021
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