EEUU produce electricidad con bombas nucleares rusas

EEUU produce electricidad con bombas nucleares rusas

Artículo publicado en ONGC 43, Otoño 2010.

EEUU y la URSS han fabricado, durante más de sesenta años, muchas bombas nucleares. En 1993, tras el desmantelamiento de la Unión Soviética, se firmó un acuerdo entre EEUU y Rusia para convertir bombas nucleares rusas en combustible para las centrales nucleares estadounidenses. Está previsto que este programa finalice en 2013.

Durante la Guerra Fría Estados Unidos y la URSS produjeron una cantidad enorme de armas nucleares. Cada país quería tener más que el adversario, lo que dio lugar a una escalada armamentística que puso en peligro la humanidad durante muchos años. En el año 1966, las bombas atómicas desplegadas entre ambos países superaban las 32.000, con capacidad de aniquilar la vida sobre la Tierra varias veces. La suma de sus dos arsenales nucleares siempre ha sido superior al 95% del arsenal mundial. Varios especialistas han evaluado que se han fabricado más de 128.000 bombas nucleares durante los últimos sesenta años, de las que más de 70.000 han sido producidas por EEUU y más de 55.000 por la URSS, y luego por Rusia. Por otra parte se estima que, actualmente, los nueve estados nuclearmente armados disponen de unos 22.000 cabezas nucleares activas, la mayoría pertenecen a EEUU y Rússia1.

Habitualmente, al hablar de arsenal nuclear hay que diferenciar entre las cabezas nucleares activas y las inactivas. Se entiende por activas tanto las que están instaladas en los sistemas de lanzamiento a punto de ser utilizadas de forma inmediata, como las que constituyen su recambio. Se entiende por inactivas las cabezas nucleares que se han retirado y almacenado. EEUU y Rusia disponen de un enorme arsenal almacenado que nunca se ha incluido en los diversos acuerdos bilaterales de desarme.

Siempre ha sido muy difícil saber el número de armas nucleares desplegadas por los países nuclearmente armados, ya que toda la información correspondiente a armamento nuclear ha sido considerada como secreto militar por parte de estos estados2. Pero últimamente la situación ha cambiado un poco y empezamos a tener información directa suministrada por los mismos estados. El arsenal francés debe estar por debajo de los 300 cabezas nucleares para el año 2008, tal y como el presidente francés N. Sarkozy anunció. En abril de 2010 la administración Obama desclasificó la información sobre el arsenal nuclear estadounidense. En mayo el gobierno británico siguió el ejemplo norteamericano y también desclasificó la información sobre el arsenal nuclear británico. Los demás estados nuclearmente armados (Rusia, China, Israel, Pakistán, India y Corea del norte) no han seguido de momento los pasos de sus socios nucleares. Es interesante hacer notar que los datos facilitados por los gobiernos francés, estadounidense y británico concuerdan bastante bien, con una discrepancia inferior al 10%, con las estimaciones que diferentes organizaciones habían hecho sobre estos arsenales nucleares. La información desclasificada se refiere únicamente a las cabezas activas, no dice nada del stock de bombas almacenadas. Sólo podemos hacer suposiciones, pero es fácil imaginar que este stock debe ser colosal.

El componente fundamental de una bomba nuclear es el isótopo 235 del uranio, la fisión del cual hace que se desprenda una enorme cantidad de energía. El material para hacer explotar una bomba contiene un 90% de uranio 235 (se llama HA, uranio altamente enriquecido). El combustible de una central nuclear para producir energía eléctrica también contiene el mismo isótopo de uranio, pero con una concentración menor, en torno al 4% (se llama LEU, uranio de bajo enriquecimiento).

En 1993 se firmó un acuerdo bilateral entre EEUU y Rusia según el cual Rusia se comprometía a transformar 500 toneladas métricas de uranio altamente enriquecido (HEU) procedente de armas nucleares, en uranio de bajo enriquecimiento (LEU) para ser utilizado como combustible de centrales nucleares estadounidenses de producción de energía eléctrica.

El programa prevé el doble control. Por un lado, los técnicos estadounidenses pueden visitar las instalaciones rusas para comprobar el proceso de empobrecimiento del uranio y por el otro lado, los rusos pueden verificar en EEUU que el uranio empobrecido se utiliza únicamente para fines pacíficos.

Las 500 toneladas de HA procedentes de armas nucleares rusas se convertirán en 15.000 toneladas de LEU, que equivale a 153.000 toneladas de mineral de uranio natural, más de dos veces la demanda mundial3.

El programa se desarrolla a buen ritmo, sin interrupciones, dentro del plan previsto. A finales de 2009 ya se han reciclado 375 toneladas de HA procedente de armas nucleares rusas, según anunció la National Nuclear Security Administration (NNSA)4. Esta cantidad de uranio equivale aproximadamente a 15.000 bombas nucleares.

La cantidad de energía eléctrica procedente de bombas rusas no es despreciable. En EEUU, la energía eléctrica generada en centrales nucleares representa aproximadamente el 20% del total de energía eléctrica consumida. Y casi la mitad del combustible utilizado actualmente en las centrales nucleares estadounidenses proviene del desmantelamiento de bombas rusas.

Cabe resaltar que la transformación de bombas nucleares en combustible para centrales nucleares de generación eléctrica obedece a necesidades coyunturales de los dos estados y no a la voluntad de reducir sus almacenes nucleares y contribuir a la desnuclearización mundial. Por un lado, los EEUU casi han agotado las reservas de sus minas de uranio, ya que durante la Guerra Fría fabricaron una cantidad enorme de bombas nucleares con recursos propios. Y por otra parte, Rusia tiene muchas bombas nucleares almacenadas no operativas, el mantenimiento de las cuales representa un esfuerzo económico importante. Además, el precio estipulado entre EEUU y Rusia es menor al precio del mercado abierto del uranio. Esto implica para los EEUU un ahorro importante en la adquisición de combustible para la generación de electricidad y para Rusia unos ingresos extras por un material que no utiliza -recordemos que en 1993 cuando se firmó el programa, Rusia sufría una fuerte depresión económica.

Tras la segunda Guerra Mundial, en EEUU se extrajeron grandes cantidades de uranio de minas dentro de su territorio para producir armas nucleares, con la ayuda de subvenciones federales. El máximo de la producción se logró en la década de los 70, cuando había alrededor de 250 minas en explotación. Estas minas de uranio estadounidenses están ahora casi agotadas y la producción ha disminuido mucho, de manera que en 2003 sólo había dos minas en funcionamiento con una producción muy pequeña, que no representa ni el 5% de las necesidades de las 104 centrales nucleares estadounidenses de generación de energía eléctrica. Actualmente, casi la totalidad del uranio usado en EEUU es importado5.

La administración Bush dio un empujón importante a la opción nuclear para generar electricidad mediante el Plan Nacional de Energía de 2001 y la Ley de Política Energética de 2005, donde se proponían incentivos para la creación de nuevas centrales nucleares, con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo para producir electricidad. Desde los años setenta, en EEUU no se había construido ninguna nueva central nuclear. Es previsible, por tanto, que con este empuje las necesidades de uranio en EEUU aumentarán los próximos años.

Pero no sólo en Rusia el material nuclear declarado como excedente por parte de las autoridades militares y se convierte en combustible para reactores nucleares que producen energía eléctrica. También el gobierno de EEUU ha declarado una cantidad que supera las 174 toneladas de HA como excedentes militares que se podrán convertir en LEU6.

Es curioso que se haya hecho tan poca difusión del programa de reconversión de bombas nucleares en combustible para centrales nucleares. Las autoridades estadounidenses quizá piensan que a sus compatriotas no les gustará saber que la mitad de la energía eléctrica de origen nuclear generada en EEUU proviene de las bombas soviéticas.

Este programa se incluirá en los debates públicos, actualmente bastante amortiguados, sobre la necesidad de desmantelar los arsenales nucleares y el uso de la energía nuclear con fines civiles. Alguien podría decir que la reconversión de armas nucleares en energía de uso civil es una salida óptima para estas armas en un hipotético proceso de desnuclearización mundial. Este punto de vista sólo reforzaría la opción que considera el uso de la energía nuclear como una salida a la crisis energética. Pero no podemos olvidar que la crisis energética es un problema de sobreexplotación de los recursos. La opción basada en la sustitución de una materia prima energética por otra, no hace más que retrasar el problema. Se ha hablado mucho del peak oil, también tenemos que hablar del peak Uranium. Además, no podemos olvidar las consecuencias del uso de la energía nuclear para fines civiles, como son los peligros para la salud, las consecuencias medioambientales y los enormes gastos económicos asociados a la producción de energía de origen nuclear y al almacenamiento de residuos. Los mismos argumentos que se utilizaron durante años para conseguir la moratoria nuclear siguen siendo válidos hoy, con independencia de que el combustible nuclear provenga de bombas. Es más que discutible que la reconversión de bombas en energía sea una gran solución. Un proceso de desmantelamiento de bombas nucleares pediría la destrucción de todas las bombas. La superación de la crisis energética no pasa por la sustitución del petróleo por el uranio -una solución sólo a corto plazo-, que permitiera seguir manteniendo un crecimiento del gasto energético. Los recursos son finitos, nuestro modelo energético debería fundamentarse en la utilización de recursos renovables y en la reducción sustancial del gasto energético mundial actual.


1 R.S. Norris and H.M. Kristensen; Global nuclear weapons inventos, 1945-2010. Bulletin of The Atomic Scientists, Vol.. 66, n º 4, July-August 2010, p.77-83.
2 Para conocer la evolución de los arsenales nucleares y su estado actual, consulte el capítulo III de T. de Fortuny y M.G. Serra (eds.), La OTAN, una amenaza global. Editorial Icaria. Barcelona 2010.
3 «Military Warhead as a Source of Nuclear Fuel». Informe de la World Nuclear Association, octubre 2009. http://www.worl-nuclear.org/info/inf13.html
4 «NNSA Announces Equivalente of More Than 15.000 Nuclear Weapons of Russia HA Eliminated». Informe de National Nuclear Security Administration. 23-9-2009. http://nnsa.energy.gov./news/2592.htm
5 «US Nuclear Fuel Cycle» Informe de la World Nuclear Association, 08 de agosto 2009. http://www.worl-nuclear.org/info/inf41_US:nuclear_fuel_cycle.html
6 «Military Warhead as a Source of Nuclear Fuel». Informe de la World Nuclear Association, octubre 2009. http://www.worl-nuclear.org/info/inf13.html



 02/12/2010

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