10/10/2019

Comunicado del Centro Delàs ante la intervención militar turca al nordeste de Siria

Desde el Centro Delàs de Estudios por la Paz queremos expresar nuestro firme rechazo bombardeos efectuados y a la invasión militar que Turquía planea ejecutar en el nordeste de Siria, a raíz de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de retirar sus tropas de este territorio controlado por las Fuerzas Democráticas de Siria.

La guerra de Siria, con más de medio millón de muertos y más de diez millones de personas desplazadas internas y refugiadas, ya no tiene ninguna ‘buena solución’. Se han cometido enormes violaciones de los derechos humanos y crímenes de guerra por prácticamente cualquier actor armado interno y externo, destacando con creces el régimen de Bashar Al Àssad y sus aliados. Los EE. UU. también forman parte de esta lista, puesto que han provocado centenares de muertes civiles con sus bombardeos en posiciones anteriormente bajo control del autoproclamado Estado Islámico. Turquía también, en especial en Afrin, un territorio originalmente kurdo donde la ocupación turca ha generado más de un centenar de miles de desplazados, centenares de civiles muertos, limpieza étnica –con repoblaciones planificadas de sirios árabes−, represión hacia la cultura y lengua kurdas, y donde las milicias islamistas aliadas actúan con impunidad.

Los EE. UU., no obstante, desde el momento en qué Donald Trump decidió armar y apoyar a las milicias kurdo árabes de Siria –las YPG− para acabar con el Estado Islámico, tenían una responsabilidad derivada de su poder de disuasión para evitar un conflicto entre Turquía y estas milicias, que tienen vínculos evidentes con el PKK, el enemigo histórico de Turquía. Los EE. UU. podrían haber puesto todos sus esfuerzos diplomáticos para evitar esta anunciada agresión, y forzar negociaciones. En cambio, la decisión norteamericana deja el futuro de esta región en manos de Turquía y, considerando el precedente de la ocupación del lado kurdo de Afrin, auguramos un futuro pesimista.

El nordeste de Siria también conocido como Rojava, ha sido un espacio de paz y estabilidad en comparación con el resto del país, donde también se ha avanzado de forma sorprendente en materia de derechos civiles, especialmente los de las mujeres. Desde una perspectiva de derechos humanos y paz, estamos convencidos que la acción militar que Turquía lleva anunciando desde hace tiempo generará una nueva catástrofe de gran magnitud donde quien sufrirá las consecuencias será de nuevo la población civil. Rechazamos la intención de repoblar la zona fronteriza –que acoge la mayor parte de la población de Rojava− con deportaciones forzosas de al menos 1 de los 3,5 millones de refugiados sirios que actualmente residen en Turquía. Y evidentemente somos enérgicamente contrarios a la agresión militar, que supondría de nuevo miles de muertos y refugiados.

Estos ataques militares son una razón más para parar las exportaciones de armamento a Turquía. Por ello pedimos al gobierno español que cancele cualquier transferencia de armamento al gobierno turco.

Por último, nos solidarizamos con todas las personas que conviven en Rojava, incluyendo árabes, kurdos, asirios y otras minorías que no merecen, como nadie, una guerra que, como todas, se podría evitar.