Crónica nuclear 2010, de la esperanza al desengaño

Crónica nuclear 2010, de la esperanza al desengaño

Publicado en Revista mientras tanto, núm. 116. Segundo semestre 2011. p. 55-75

Durante la primavera de 2010 se sucedieron algunos acontecimientos relevantes respecto a la proliferación de las armas nucleares. El acuerdo bilateral de desarme entre EE.UU. y Rusia, la notificación oficial del arsenal nuclear de EE.UU., la nueva política estratégica de EE.UU. y la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP).

Las expectativas eran muy grandes y las posibilidades de avanzar en el desarme nuclear mundial eran enormes, pero los resultados, desgraciadamente son exiguos. Los medios de comunicación han seguido de forma desigual dichas noticias, en algunos casos con un desmedido entusiasmo y en otros prácticamente con el silencio. En este artículo analizaremos los acontecimientos en materia nuclear acaecidos durante la pasada primavera.

Nuevo acuerdo de reducción de armamento nuclear

Qué dice el Tratado

A finales del mes de marzo de 2010 se hizo público el acuerdo firmado entre Rusia y EE.UU. sobre reducción de armamento nuclear, al que se le ha llamado nuevo tratado START1. La hoja informativa de la Casa Blanca2 nos dice que, de acuerdo con el Tratado, Rusia y EE.UU. limitarán de una forma significativa sus armas estratégicas en los próximos años. El Tratado fija los siguientes límites:

● 1.550 cabezas nucleares que incluye las cabezas instaladas en los misiles intercontinentales, ICBM, las instaladas en los misiles desplegados en submarinos, SLBM3 y las transportadas en los aviones bombarderos. Cada avión bombardero contabiliza como una única cabeza nuclear.

● un total de 700 misiles que incluye los ICBM, los SLBM y los aviones bombarderos.

● un total de 800 lanzaderas que incluye las lanzaderas de los misiles ICBM desplegadas y no desplegadas4, de misiles SLBM desplegados y no desplegados y los aviones bombarderos desplegados y no desplegados.

El límite de cabezas nucleares es un 74% menor que el límite del Tratado START de 1991 y un 30% menor que el límite permitido por el Tratado de Moscú de 2002, según informa la Casa Blanca.

El Tratado tiene previsto un sistema de verificación que incluye elementos que ya se pusieron en práctica en el tratado START del 1991, y otros nuevos. Se incluyen las inspecciones in situ y exposiciones, intercambios de datos y notificaciones relacionadas con las armas estratégicas ofensivas y las instalaciones cubiertas por el Tratado. El documento de la Casa Blanca señala que no hay ninguna restricción respecto a las pruebas, desarrollo o despliegue de los programas estadounidenses, actuales o planeados, de defensa de ataques con misiles, ni de las capacidades estadounidenses de ataques convencionales.

La duración del Tratado será de diez años, salvo que sea reemplazado por un acuerdo posterior. Las Partes podrán acordar una prórroga del Tratado por un período de no más de cinco años. El Tratado incluye una cláusula de retirada, como es habitual en este tipo de tratados. La validez del Tratado necesita la ratificación del Senado de EE.UU. y el parlamento ruso.

¿Reducción? No es oro todo lo que reluce

Aparentemente parece que, efectivamente, con el nuevo tratado habrá una reducción sustancial del armamento nuclear desplegado por Rusia y EE.UU. Así apareció en los periódicos de información general cuando se hizo público el nuevo tratado START5. Pero un examen minucioso del Tratado conduce a pensar que es muy probable que la situación en el futuro inmediato no experimente un gran cambio respecto de la situación actual.

Un aspecto que no se ha dado a conocer suficientemente es la nueva manera de contar las armas. Así, un avión bombardero contabilizará como una única arma. De esta manera, se está subestimando el número de cabezas nucleares realmente desplegadas, ya que un avión bombardero estratégico puede cargar más de veinte bombas nucleares. Rusia posee 76 aviones bombarderos que pueden transportar más de 800 cabezas nucleares. En el caso de EE.UU., sus 60 aviones bombarderos estratégicos podrían cargar más de 500 cabezas nucleares. Esto hace que el número de cabezas nucleares desplegadas realmente pueda estar cerca de las 2.000 por cada lado6, lo que no representa una gran reducción comparada con el Tratado de Moscú, que limitaba los arsenales operativos a 2.200 cabezas nucleares por cada lado.

Si aplicamos el criterio que establece el nuevo Tratado para contar el arsenal nuclear actual, resulta que EE.UU. tendría desplegadas solo 1.650 armas nucleares en lugar de las 2.100 contabilizadas hasta ahora. Y Rusia contabilizaría 1.740 en lugar de las 2.600 actuales. En otras palabras, la nueva manera de contar esconde aproximadamente 450 y 860 armas nucleares de EE.UU. y Rusia respectivamente7. Sorprende (o no) que si EE.UU. y Rusia quisieran, podrían desplegar más armas nucleares con el nuevo tratado que bajo las condiciones del anterior Tratado de Moscu, ya prescrito.

Por otro lado, se ha dado una gran importancia al hecho que el Tratado ponga un límite al número de lanzaderas operativas de misiles. Se permiten 800 lanzaderas por ambas partes, donde se incluyen las desplegadas y las que no lo están. Y se limita a 700 las desplegadas. Si repasamos los números veremos que la reducción es mucho más modesta de lo que se ha anunciado. Se estima que Rusia dispone de 367 ICBM, 128 SLBM y 76 aviones bombarderos estratégicos, lo que hace un total de 571 dispositivos para lanzar armas nucleares. Por tanto, Rusia no debe hacer nada para cumplir con el Tratado. Las lanzaderas por parte de EE.UU. se estiman en 450 ICBM, 288 SLBM y 60 bombarderos, que hace un total de 798 lanzaderas8. Así, EE.UU. deberá realizar una pequeña reducción en el número, únicamente, de las lanzaderas desplegadas para cumplir con el Tratado. Seguramente se retiraran algunos misiles ICBM de sus silos de lanzamiento y se mantendrán en los hangares, de esta manera pasaran a considerarse como «no desplegados».

También se ha destacado el hecho que el Tratado limita todo el armamento ofensivo estratégico, sea nuclear o no. Efectivamente es así, el límite se establece sobre el número de lanzaderas desplegadas, independientemente de si los misiles están equipados con bombas nucleares o bombas convencionales. Pero nada impide, a las partes firmantes del Tratado, cambiar las cargas cuando considere oportuno. Esta medida no parece que sea un gran avance.

En los anteriores tratados, el método de contabilizar las cabezas nucleares era diferente. De hecho, no se contaba exactamente las cabezas que poseía cada estado. Así, se fijaba un límite, no de cabezas, sino de vehículos de transporte, es decir, misiles o aviones, y se asignaba a cada vehículo un cierto número de cabezas nucleares, independientemente de la cantidad que en realidad transportaba. Este número se basaba en el número máximo de cabezas con que se había sido probado el misil. Así, el límite que fijaba el tratado era el número de vehículos de transporte multiplicado por un número determinado de cabezas, y no era el número real de cabezas que disponía cada parte9. El nuevo START es diferente porque limita lanzadoras, misiles y cabezas nucleares.

Seguramente, la parte más importante de este nuevo tratado se refiere al régimen de verificación. Las inspecciones y otros procedimientos de verificación serán más sencillos y menos costosos de implementar que en el anterior tratado START, según fuentes de la casa Blanca10. Esto incluye inspecciones in situ, cada parte puede recibir 18 visitas anuales, diez de las cuales hacen referencia a la contabilización de cabezas nucleares desplegadas y las otras ocho a instalaciones de desmantelamiento y almacenamiento11.

En los tratados anteriores la verificación se realizaba de forma indirecta. En el Tratado de Moscú (SORT) cada una de las partes simplemente había de informar a la otra contraparte de sus planes pero no había procesos de verificación. El actual tratado es diferente, existe un procedimiento de verificación real.

En general la sociedad norteamericana apoya el Tratado, incluyendo a especialistas en defensa que pertenecían a la anterior administración republicana. Pero también hay ciertas oposiciones, en particular por parte de la Heritage Foundation. Una de las críticas se centra en el aspecto de los misiles defensivos (escudo antimisiles). El gobierno ha respondido a estas críticas diciendo que el Tratado no les ata en ese punto.

Para que el Tratado tenga validez jurídica debe ser ratificado por el Senado estadounidense y el Parlamento ruso. No se preveía ninguna dificultad por parte rusa. Del lado estadounidense, si bien todo el mundo daba por sentado que el Senado ratificaría el Tratado, también estaba claro que el presidente Obama tendría dificultades para convencer al Partido Republicano.

El Senado no ha ratificado rápidamente el Tratado a pesar de la insistencia gubernamental. El líder del partido republicano, Jon Kyl, anunció, poco después de las elecciones de noviembre, que no era el momento de dedicarse a los tratados nucleares, que había otros temas más urgentes para tratar y que la discusión parlamentaria para ratificar el Tratado no se podría llevar a cabo hasta el 201112. El Partido Demócrata parecía un poco preocupado, a tenor de las declaraciones del vicepresidente Joe Biden: «No ratificar el acuerdo este año pone en peligro nuestra seguridad nacional»13. Después de las declaraciones republicanas sobre la demora para ratificar el Tratado, han llegado rápidamente muestras de adhesión a la política nuclear del presidente Obama. Sirva de ejemplo el artículo del ministro de Asuntos Exteriores de Polonia que pide a los senadores republicanos que ratifiquen rápidamente el Tratado ya que de esta manera se fortalecerá la seguridad de Europa14.

Finalmente, a últimos de 2010 el Senado ratificó el Tratado con 71 votos a favor -se necesitaba un mínimo de 67 votos afirmativos-, gracias a que 13 senadores republicanos se añadieron a los votos de los senadores demócratas15. Los senadores republicanos que votaron a favor de la ratificación argumentaron su opción alegando que el nuevo tratado permite que EE.UU. tenga un potencial nuclear suficiente para repeler cualquier ataque y además que el presidente de EE.UU. se ha comprometido a dedicar 85.000 millones de dólares durante los próximos diez años para modernizar el arsenal nuclear. Cantidad mucho mayor que la prevista inicialmente. El presidente Obama ha declarado que el Tratado es necesario para asegurar una reducción del arsenal nuclear y de los vehículos de transporte y que ayudará a mejorar las relaciones con Rusia, ayuda necesaria para limitar las ambiciones nucleares de Irán y para la guerra de Afganistán16. A finales de enero de 2011, el Parlamento ruso ratificó por unanimidad el Tratado, después que lo hiciese la Duma el día anterior17.

De momento sólo es un pequeño paso, pero la situación ha cambiado

A pesar que el nuevo tratado START no representa necesariamente una reducción real del arsenal nuclear de EE.UU. y Rusia, hemos de valorarlo positivamente, pues representa un avance sustancial en las relaciones bilaterales entre EE.UU. y Rusia. Estas relaciones fueron muy tensas en la época de la anterior administración norteamericana. Después del desmembramiento de la URSS, el presidente Yeltsin inició un proceso de privatización de los recursos energéticos, que provocó que muchas industrias petroleras occidentales pensaran que podrían entrar en el gran negocio de la explotación del gas y petróleo rusos. Sus expectativas se frustraron con la elección de Putin como primer ministro, quien consideraba que el control de los recursos energéticos rusos debería estar en manos del estado. A pesar de ello, Bush intentó entrar en el mercado de la extracción de recursos petroleros rusos18. A partir de 2005 las cosas cambiaron ya que Putin quiso fortalecer los vínculos comerciales en el campo energético con Europa y Asia. Ninguno de los proyectos de construcción de oleoductos y gasoductos presentados por Bush se realizaría. En el 2006, Cheney criticó duramente a Putin y su política energética19. Bush extendió la crítica a Rusia y dijo que allí no eran respetados los derechos humanos20. Bush aprobó una serie de movimientos militares, entre ellos la instalación de mísiles en Polonia y radares en la República Checa (el tan cacareado escudo antimisiles). Alguien dijo que se podía entrar en una nueva guerra fría. Las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Rusia se vieron reducidas al mínimo y la tensión era evidente.

La administración Obama heredó esta situación. Así pues, la firma del Tratado es un indicador de que las relaciones entre EE.UU. y Rusia han cambiado. Hemos de valorar este aspecto positivamente. Recordemos que los dos estados poseen el 95% del arsenal nuclear mundial y un enfrentamiento armado entre estas dos potencias tendría consecuencias catastróficas para todo el planeta. Rusia ya propuso a EE.UU., en otoño de 2005, empezar a preparar un nuevo tratado, según informa Segei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia21. Pero las conversaciones previas con la Administración Bush no avanzaron. La situación cambió tras el relevo de la administración norteamericana. Medvédev y Obama decidieron, en una entrevista en Londres el 1 de abril de 2009, iniciar unas negociaciones para la redacción de un nuevo tratado de limitación nuclear. La delegación rusa procuraba que todas las cláusulas del tratado se acordasen estrictamente sobre la base paritaria. Lo más importante, según Lavrov, radicaba en garantizar el equilibrio de intereses que determinan el concepto de «estabilidad estratégica». Lavrov considera que se ha conseguido este objetivo y destaca que es el primer tratado completamente equitativo. En general, el nuevo acuerdo abre el camino a un nivel de colaboración muy alto entre Rusia y EE.UU. en materia de desarme y no-proliferación. Se basa en el fundamento de unas relaciones cualitativamente nuevas en el ámbito estratégico militar, así como en la consolidación de la seguridad recíproca y global.

Llama la atención el nuevo método para contar las armas nucleares. Si EE.UU. o Rusia quisieran atacar a su rival hegemónico, seguramente, emplearían misiles de largo alcance. No utilizarían aviones bombarderos estratégicos, pues son más fáciles de detectar e interceptar, a pesar de que puedan volar a una gran altura. Por tanto, limitar el número de misiles desplegados (recordemos que esto en el lenguaje militar quiere decir disponibles a ser lanzados de forma inmediata) hace que la capacidad ofensiva del oponente se reduzca. Puesto que la limitación se realiza en ambos bandos, podemos considerar que ambos estados se pueden sentir más seguros, pues un ataque de su oponente seria menos probable. A ello se añade el hecho de firmar un acuerdo de cooperación, que es una indicación de buena voluntad de las partes.

¿Entonces porqué permitir que un avión bombardero contabilice como una sola arma nuclear, cuando en realidad puede transportar más de veinte? Ya hemos dicho que, seguramente, ni EE.UU. ni Rusia utilizarían aviones para un hipotético ataque al adversario. Pero los aviones sí que serian un arma de ataque eficaz en caso de ser utilizados contra terceros estados que no dispongan de la tecnología suficientemente avanzada para detectarlos. Por ejemplo Irán. Así pues, parece que EE.UU. y Rusia, con la firma de este Tratado, hayan hecho un paso importante para su protección mutua contra un ataque de su secular enemigo, pero se reservan el derecho de atacar a otros estados con armas nucleares. Echamos de menos en el Tratado varios aspectos que deberían estar incluidos si se quisiera avanzar hacia una reducción real de las armas nucleares.

Así, el Tratado hace referencia únicamente a las armas estratégicas, no dice nada sobre las armas tácticas, de menor alcance. Tampoco hay ningún compromiso para reducir las cabezas nucleares no operativas, aquellas que podrían ser montadas en las lanzaderas en un tiempo relativamente corto. Y tampoco hay ningún compromiso para destruir los arsenales excedentes almacenados como reserva.

La cuestión de las armas de reserva es relevante. Se calcula que el arsenal ruso de cabezas nucleares operativas y de reserva es de 13.000 aproximadamente, y que el estadounidense alcanza las 9.400 bombas22. Tengamos en cuenta que cada una de las bombas nucleares actuales tiene una potencia de unas veinte veces la bomba lanzada sobre Hiroshima que mató de forma inmediata 140.000 personas. La capacidad de destrucción «en la reserva» de cada uno de estos dos estados es demasiado grande para que no se tenga en cuenta.

A pesar de todas las objeciones expuestas, hay que valorar el Tratado como un pequeño paso en la dirección correcta, basada en la distensión y la cooperación. Además, hemos de subrayar que el Tratado incluye mecanismos de verificación mutua que permiten consolidar la confianza entre las partes. Este elemento es esencial para iniciar, o proseguir, un autentico proceso de desnuclearización mundial. Un proceso que deben liderar EE.UU. y Rusia, evidentemente, pues mantienen unos arsenales nucleares muchísimo mayores que todos los otros socios nucleares juntos.

Un último apunte. Las partes tienen el derecho a abandonar el Tratado, como es habitual en acuerdos de este tipo. El ministro ruso Lavrov anunció que si el incremento cuantitativo y cualitativo del potencial de defensa antimisiles de EE.UU. supone una disminución sustancial en la eficacia de las fuerzas nucleares estratégicas rusas, Rusia abandonaría el Tratado. Por lo tanto, el desarrollo del escudo antimisiles estadounidense será un elemento crucial para la eficacia del tratado START.

Notificación oficial del arsenal nuclear estadounidense

La administración Obama desclasificó la información sobre el arsenal nuclear estadounidense con el objetivo de aumentar la transparencia de los arsenales mundiales. Lo cual se debe considerar como un gran esfuerzo que contribuye a la no proliferación nuclear, según se expone en el fact sheet23 de 3 de mayo de 2010 del Departamento de Defensa de la Casa Blanca. Este documento no sólo informa del arsenal nuclear estadounidense actual, sino también sobre el número de cabezas nucleares que constituían el arsenal nuclear estadounidense desde el año 1962. Por otro lado, también se da información del número de cabezas nucleares desmanteladas por el Departamento de Energía.

Según este mismo fact sheet, el arsenal nuclear estadounidense era de 5.113 cabezas nucleares el 30 de septiembre de 2009. Y destaca que esta cantidad representa una reducción del 84% respecto del arsenal en su momento más alto, que era de 31.225 cabezas nucleares el año 1967. Hay que reconocer que la desclasificación del armamento nuclear es un avance hacia la transparencia en materia nuclear. La transparencia es condición necesaria para que exista un eventual proceso de desarme real. Anteriormente, el 21 de marzo de 2008, el presidente francés N. Sarkozy, en la presentación del misil balístico submarino francés de nombre Le Terrible, anunció que Francia tenía planificada una reducción de su arsenal nuclear por debajo de los 300 misiles, como medida para contribuir al desarme nuclear24. Por tanto, si se han cumplido las promesas, cabe suponer que Francia dispone de un arsenal nuclear por debajo de esta cifra. Recientemente gran Bretaña también ha desclasificado su arsenal nuclear25. El gobierno británico informó a la Cámara de los Comunes que el número total de cabezas nucleares de que dispone Gran Bretaña no excede de 225, de las cuales al menos 160 son operativas para ensambladas en los misiles Trident II transportados por los submarinos británicos. EE.UU. ha desclasificado tanto el arsenal actual como el estoc histórico, mientras que Francia y Gran Bretaña sólo han dado información sobre sus arsenales actuales. Si bien hay que decir que estos dos últimos estados, facilitan dicha información de una manera poco precisa: «menos de 160», «no excede de 225», sin cuantificar exactamente sus arsenales.

Cabe remarcar que los arsenales hechos público, tanto por EE.UU. como por Francia y Gran Bretaña, son muy parecidos a los arsenales que diferentes organizaciones habían estimado anteriormente26. La discrepancia es menor de un 10%. Esto puede ser debido a dos cosas. Primero, que dichas organizaciones tenían unos mecanismos muy fiables para conocer con bastante exactitud las existencias nucleares de estos tres estados. O bien, segundo, que estos tres estados publiciten unos datos parecidos a los que anteriormente las organizaciones habían estimado, pero que en realidad sus arsenales sean muy superiores.

Habitualmente, se diferencia entre cabezas nucleares activas y cabezas nucleares inactivas. Se entiende por cabezas activas tanto las que están instaladas en los sistemas de lanzamiento a punto de ser utilizadas de forma inmediata, como las que constituyen su recambio. Se entiende por cabezas inactivas aquellas que se han retirado y están almacenadas.

Desgraciadamente los anuncios sobre arsenales nucleares, hacen referencia únicamente a las cabezas nucleares activas. No se ha facilitado ninguna información sobre los arsenales de cabezas nucleares almacenadas, desmanteladas de los misiles. Este arsenal almacenado no es nada despreciable. Se estima que desde el año 1945 se han fabricado más de 128.000 bombas nucleares, de las cuales más de 70.000 corresponden a EE.UU. y otras 55.000 a la URSS y Rusia27. Una parte de este arsenal se ha declarado excedente de necesidades militares y, en el caso de EE.UU., pasa a ser custodiado por el Departamento de Energía.

La Casa Blanca informa que se han desmantelado 8.748 armas nucleares, desde 1994 hasta 2009. Y que actualmente se están retirando varios centenares de bombas que estarán a la espera de ser desmanteladas. Estos arsenales almacenados, inactivos, deberían estar incluidos en las negociaciones en cualquier proceso de desnuclearización y, por tanto, los estados nucleares deberían dar a conocer no sólo sus arsenales activos, sino también el número de cabezas nucleares inactivas.

Revisión de la postura nuclear (RPN)

En abril del 2010 se hizo pública la nueva política estadounidense sobre el uso de las armas nucleares, recogida en el 2010 Nuclear Posture Review Report 28. Los medios de comunicación presentaron esta nueva política nuclear estadounidense como un gran avance hacia la paz, el desarme y la reducción de armas nucleares y dijeron que EE.UU. renunciaba a usar armas nucleares contra países no nucleares29. No compartimos este punto de vista. Hay cambios respecto la anterior política nuclear aprobada por la administración Bush en enero de 2002. Esta nueva política nuclear tiene un carácter más político que la de la administración Bush30.

La política nuclear de la Administración Bush se centraba en la lógica y capacidades militares (desarrollo de nuevo material nuclear, definición de los posibles enemigos, etc.). Proponía la creación de nuevo armamento nuclear y, prácticamente, lo consideraba como armamento convencional de gran potencia31. No descartaba, en absoluto, su utilización. Se pasó de considerar las armas nucleares como un elemento únicamente de disuasión a considerarlas como un arma para ser utilizada. Incluso se elaboró una lista de estados que podían ser atacados, entre ellos Irán evidentemente. Una consecuencia de este punto de vista en política nuclear fue el rechazo por parte de Washington de los acuerdos de control de armamento, además EE.UU. se retiró del Tratado sobre misiles antibalísticos y no ratificó el Tratado de Prohibición completa de Ensayos nucleares.

La nueva RPN considera que las amenazas de EE.UU. son el terrorismo nuclear y la proliferación nuclear. Concreta estas últimas en Corea del Norte e Irán. Pone los dos estados al mismo nivel, de forma incorrecta, pues Irán es signatario del TNP y no tiene armamento nuclear, mientras que Corea sí lo tiene y no es firmante del TNP. Sobre el uso de las armas nucleares hay un punto especialmente claro: «EE.UU. no usará o amenazará con usar armas nucleares contra estados firmantes del TNP que no posean armas nucleares y que cumplan con sus obligaciones de no-proliferación nuclear». Este párrafo, estrictamente, dice que EE.UU. se compromete a cumplir aquello que están obligados por el TNP. Aún así, hemos de considerarlo como un avance respecto la anterior política nuclear, que incluía muchas excepciones a este compromiso general, que hacían difícil conocer exactamente el alcance de dicha política. El aspecto problemático radica en «quien» evaluará si un estado cumple, o no, con sus obligaciones dentro del TNP. Si esta responsabilidad recae en el gobierno estadounidense, la amenaza de usar armas nucleares contra estados que supuestamente -desde el punto de vista estadounidense- no cumplan con las obligaciones del TNP sigue abierta. Recordemos que antes de la invasión de Irak por parte de las tropas estadounidenses, el secretario de Estado Colin Powell presentó «pruebas» de que el régimen de Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva, armas que nunca se han encontrado. Ahora, podría suceder que la administración Obama encontrase «pruebas» que un determinado estado -por ejemplo Irán- no cumple con el TNP, lo cual le permitiría utilizar armas nucleares contra ese país.

En la nueva postura nuclear se explicita que el papel fundamental de las armas nucleares estadounidenses es la disuasión contra un ataque a EE.UU. o sus aliados. Y establece que EE.UU. sólo considerará el uso de las armas nucleares en circunstancias extremas para defenderse. Este punto nos abre otro interrogante. ¿Qué entiende por «defenderse» la administración Obama? Si repasamos la historia militar estadounidense reciente, podemos pensar que la defensa consiste en atacar a quien consideran sus enemigos -Afganistán e Irak como ejemplos bien conocidos-. En una entrevista del New York Times32, el presidente Obama exponía las ideas generales de la RPN. Obama insiste en el compromiso que EE.UU. no atacará con armas nucleares a un estado que cumpla con el TNP. Pero las referencias a Irán durante la entrevista fueron demasiado persistentes. Y, por si alguien tenía dudas merece la pena destacar las declaraciones de Robert Gates33, secretario de Defensa, que aclaró que la nueva estrategia nuclear contiene “un mensaje claro para Irán y Corea del norte”.

Los estados no firmantes del TNP tienen un trato diferente. Se les puede atacar bajo ciertas condiciones: “Estados Unidos desea destacar que sólo considerará el uso de armas nucleares en circunstancias extremas para defender sus intereses vitales o los de sus aliados y socios”. No especifica qué quiere decir defender sus intereses vitales. ¿Asegurar el suministro de petróleo del Golfo Pérsico significa defender sus intereses vitales? Sea como fuere, está claro que EE.UU. no descarta el uso de armas nucleares para defender sus intereses. Recordemos que EE.UU. ha sido el único país que ha utilizado bombas nucleares en un conflicto bélico.

La RPN reconoce que EE.UU. conserva muchas más armas nucleares que las necesarias para la disuasión. Y que, gracias al “crecimiento de la capacidad militar convencional inigualable” de EE.UU., la lucha contra las amenazas del terrorismo y la proliferación nucleares será menos dependiente de las armas nucleares. Esto hace que EE.UU. considere la posibilidad de reducir el arsenal nuclear. La RPN especifica claramente que el arsenal nuclear de Rusia será un factor determinante en el volumen y la celeridad del desarme estadounidense. Lo cual parece razonable si tenemos en cuenta que entre los dos países poseen el 95% de las armas nucleares del mundo. Es posible que Rusia piense lo mismo, lo que implica la necesidad de acuerdos bilaterales de desarme más ambiciosos que el último tratado firmado en abril. La RPN no implica una reducción directa del arsenal nuclear, ni tampoco va más allá del tratado START.

Tampoco propone una reducción de las armas no desplegadas, que se evalúa en unas 2.500 cabezas nucleares34. Es más, dice que EE.UU. mantendrá la posibilidad de recargar las cabezas nucleares operativas y que la reducción dependerá de la construcción de nuevas armas.

Por otro lado, la RPN mantiene la estructura basada en la triada nuclear de la guerra fría (misiles balísticos, bombarderos estratégicos y submarinos provistos de lanzadoras de misiles). Se compromete a no realizar más pruebas nucleares y que EE.UU. no fabricará nuevas cabezas nucleares. Para asegurar su capacidad se desarrollará un programa para la extensión de la vida útil de las bombas nucleares actuales y aumentará la inversión en el complejo de instalaciones y personal (destaca que tienen problemas para reclutar científicos e ingenieros para los programas nucleares). De momento, para preparar las posibles críticas por parte de la oposición republicana en contra de la RPN, el presupuesto para el 2010 del centro de investigación nuclear Los Alamos National Laboratory35 se ha visto incrementado de una manera muy sustancial, el mayor incremento desde 194436.

EE.UU. mantiene un número importante de bombas nucleares en Europa bajo el programa de compartición nuclear de la OTAN37. A lo largo del año 2010, Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Noruega pidieron la retirada de las bombas nucleares de Europa. Bélgica anunció por medio de su primer ministro, Yves Leterne, que pediría dicha retira en la reunión en Lisboa de la OTAN38. La RPN no contempla su eliminación, al contrario, afirma que las bombas norteamericanas desplegadas en Europa contribuyen a la cohesión de la Alianza atlántica e inspiran la confianza a sus aliados europeos. Argumento absurdo, pues los socios afectados han reclamado la retirada de dichas bombas. Parece clara la actitud prepotente de EE.UU. que decide sobre las necesidades de los estados europeos por encima de ellos mismos. Finalmente, en las reuniones preparatorias de la cumbre de la OTAN en Lisboa, en noviembre de 2010, para discutir el Nuevo Concepto Estratégico39 para la próxima década de la organización se decidió que EE.UU. no debería retirar dichas armas de suelo europeo40.

La RPN plantea la posibilidad de reducir el arsenal nuclear siempre y cuando se aumenten las capacidades no nucleares y se asegure la disuasión hacia sus adversarios. La capacidad de dicha disuasión ha de ser tal que asegure que los beneficios que obtendría un estado que atacase EE.UU. serían superados con creces por el perjuicio que le ocasionaría la respuesta americana.

La revisión de la postura nuclear norteamericana ha decepcionado a la mayoría de organizaciones civiles. No convence a los activistas a favor del desarme41. Así, la Campaign for Nuclear Disarmament (CND) la ha valorado como insuficiente y tímida. Kate Hudson, presidenta de la CND, dijo que «Una estricta política de exclusión del uso de armas nucleares contra estados no nucleares hubiera establecido un buen ejemplo para los demás,… Es bienvenida la noticia de que no se diseñaran nuevas ojivas nucleares, pero el hecho de que se mantendrá la mayoría de los tipos de armas existentes, nos deja peligrosamente cerca del statu quo. … Suprimir el estado de alerta de los misiles, bombarderos y submarinos habría sido una medida fácil de generar la confianza»42.

De hecho la RPN de la administración Obama no representa una ruptura con la política nuclear anterior, simplemente es una adaptación de la política Bush a la situación actual. Está clara la evaluación que hace Zia Mian, de la Universidad de Princeton y colaboradora del TransNational Institute, de la RPN: “la comparación entre el informe Obama y el preparado por la administración Bush revela más una continuidad en la política nuclear, en lugar de los cambios que serían necesarios para avanzar hacia la eliminación de armas nucleares”43.

En definitiva, la revisión de la política nuclear norteamericana había suscitado grandes expectativas porque se esperaba un cambio de política que permitiese iniciar un proceso de desnuclearización real, tal y como el presidente Obama prometió en Praga el 2009. El resultado es claramente decepcionante.

Tratado de no proliferación nuclear

El Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) entró en vigor el año 1970. Los estados firmantes se comprometen a evitar la proliferación de las armas nucleares, promover el desarme entre los estados nuclearmente armados, y reconocer el derecho a la utilización de la energía nuclear con finalidades pacíficas. Entre los estados que inicialmente firmaron el TNP estaban aquellos que en aquel momento estaban armados nuclearmente -EE.UU., URSS, Francia, Gran Bretaña y China-. Estos estados -con el cambio de la URSS por Rusia- son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. En el año 2000 formaban parte del Tratado 187 estados. Los estados de Pakistán, India, Israel y Corea del norte, que actualmente poseen armas nucleares, no forman parte del TNP. A fin de promover la confianza entre los estados firmantes, el TNP establece un sistema de salvaguardas bajo la responsabilidad del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Las disposiciones del Tratado estipulan la celebración de reuniones de seguimiento cada cinco años. Entre el 3 y el 28 de mayo de 2010 se celebró en Nueva York la octava Conferencia de revisión44.

La revisión del TNP del año 2010 estaba envuelta de grandes expectativas. Contribuyó a ello las declaraciones del presidente Obama en la cumbre entre EE.UU. y la Unión Europea en Praga, en las que dijo que su país está comprometido a buscar la paz «en un mundo sin armamento nuclear»45. Algunas personas bien intencionadas creyeron que estas declaraciones serían el inicio de una reducción real del armamento nuclear, y su desaparición a corto o medio plazo. Muchos países y parte de la sociedad civil tenían depositadas muchas esperanzas en la reunión de revisión el TNP del año 2010 y pensaban que sería el inicio de una negociación hacia el desarme nuclear mundial y la prohibición de dichas armas. No era descabellado pensar que se podría llegar a un acuerdo sobre la prohibición del uso de las armas nucleares, pues un acuerdo de este tipo ya se había conseguido con las armas biológicas y químicas. De todas maneras, algunas organizaciones se planteaban objetivos menos ambiciosos y remarcaban que las prioridades del TNP deberían ser su ratificación, la persecución de los estados que violan el Tratado y la compartición de más información entre los estados46.

Previamente a la celebración de la Conferencia de Revisión la sociedad civil se movilizó intensamente. Más de 17 millones de firmas acompañaban una petición de eliminación total de las armas nucleares47. Por otro lado, el movimiento de países no alineados – formado por 116 estados del Sur, liderados este año por Egipto – propusieron un plan para la eliminación de las armas nucleares para 2025, mediante un acuerdo que entrase en vigor el 2020. Algunos estados del Norte – Austria, Noruega y Suiza – también apoyaban este plan48.

La multitud de reuniones que mantuvo el presidente Obama con diferentes representantes políticos en las sesiones preparatorias realizadas durante el mes de abril en EE.UU. alentaba la esperanza que, en la Conferencia de Revisión, se llegaría a acuerdos importantes para conseguir el desarme nuclear mundial. Pero no fue así.

Algunos de los estados firmantes querían conseguir metas más concretas que los principios y objetivos generales que se habían firmado en las anteriores conferencias. Querían que se aprobara un calendario de desarme. El primer borrador de la conferencia así lo reflejaba49. Pero cuatro de los estados poseedores de armas nucleares que forman parte del TNP (EE.UU., Rusia, Francia y Gran Bretaña) rechazaron las propuestas para establecer un calendario para el desarme. Así, el documento final solamente exhorta a los estados poseedores de armas nucleares a «iniciar de inmediato» un proceso de reducción de sus arsenales nucleares en sus políticas de defensa y que informen en la próxima reunión preparatoria de 2014, en aplicación del artículo IV del TNP.

En general, el Documento Final reafirma los compromisos anteriores: conseguir la eliminación total de las armas nucleares, llegar a un acuerdo sobre un tratado de eliminación total de armas nucleares, negociación de un tratado de prohibición de producción de material nuclear destinado a armas, llevar a cabo reducciones, reducir el papel de las armas nucleares en las políticas de defensa, etc. Esta reafirmación de compromisos era muy necesaria debido al fracaso de la conferencia de revisión de 2005 y el triste historial de incumplimiento de los compromisos50. Pero, teniendo en cuenta que después de tantos años no se ha implementado ninguna medida que indique un avance en el desarme nuclear, parece claro que estas medidas (las deberíamos llamar simplemente intenciones) no son suficientes.

También se consiguió el consenso sobre “las catastróficas consecuencias humanitarias de cualquier uso de las armas nucleares” y la petición a todos los estados que cumplan con la legislación internacional y el derecho humanitario internacional. Parece increíble que un tratado de estas características pida a los estados firmantes que cumplan con la legislación y los acuerdos que ellos mismos han firmado. En este sentido, se ha dicho que el TNP entra en una ilegalidad clara, pues declara abiertamente que el uso de las armas nucleares producirá «catastróficas consecuencias humanitarias». Por tanto implica, que el uso de las armas nucleares va en contra del derecho humanitario51. Un logro concreto de la Conferencia de Revisión del TNP fue la declaración de Oriente Medio como zona libre de armas nucleares. El Documento Final pide que se realice una conferencia sobre este tema en el 2012.

Israel no ha reconocido públicamente que posea armas nucleares, pero todos los organismos independientes internacionales consideran que Israel posee alrededor de cien bombas nucleares. Su programa nuclear se inició en 1956 con la ayuda de EE.UU. y Francia. Actualmente, la fuerza aérea israelí posee aviones que pueden ser equipados con bombas nucleares, Israel también puede lanzar bombas nucleares mediante los misiles de larga distancia Jericó, con un alcance entre 3.000 i 5.000 km52 .

La adhesión de Israel al TNP es una reivindicación histórica de los países de la región. Pues, en caso de firmar el Tratado, estaría obligado a destruir su arsenal nuclear, tal y como hiciera Sudáfrica al incorporarse al TNP, y debería permitir a los inspectores de la Organización Internacional de la Energía Atómica que visiten sus instalaciones nucleares civiles. Es evidente que disminuiría la tensión bélica en Oriente Medio si Israel dejase de ser un país nuclearmente armado.

Pero para que dicha declaración se convierta en realidad, es necesaria la colaboración del único país nuclearmente armado de la región (es decir, Israel), algo que los firmantes del documento final de la conferencia no parece que tuvieran en cuenta. Hay que destacar que se llegó al acuerdo con el beneplácito de EE.UU. tras tres años de resistencia, si bien éste aclaró que no hará ninguna presión sobre Israel hasta que la región esté en paz53. Lo cual no ayudará a conseguir la desnuclearización de la región. Es conocida la larga historia del estado de Israel en hacer caso omiso de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o del Tribunal Internacional de La Haya, por lo que es altamente improbable que Israel quiera colaborar para conseguir este objetivo. Por si alguien tenía dudas, el gobierno israelí asegura en un comunicado que el texto aprobado «es profundamente hipócrita y débil. Ignora la realidad de Oriente Medio y las verdaderas amenazas a las que se enfrenta la región y el mundo entero»54. Seria sorprendente, dada la situación actual, que en la conferencia prevista para el 2012 se consiga un avance claro hacia la desnuclearización de Oriente Medio.

Un punto que EE.UU. y otros estados del Norte consideraban de gran importancia era el fortalecimiento de medidas contra la proliferación de armas nucleares, entre las que incluían el aumento de las inspecciones de la OIEA y controles multilaterales sobre los suministros de combustible a los reactores de uso civil. Algunos de los estados no-nucleares se resistían a aumentar las inspecciones, alegando que ya habían cedido suficientemente con su incorporación al TNP y, además, tenían miedo que el aumento de inspecciones representase un prejuicio no para poseer armas nucleares, sino para el desarrollo de sus programas de uso pacífico de la energía nuclear. El documento final anima a los estados a aceptar un protocolo adicional de inspección55.

Consideraciones finales

Las expectativas que se habían creado sobre la nueva política nuclear norteamericana han pasando gradualmente de la esperanza al desengaño, tal y como anunciamos en el título de este artículo. Las medidas concretas llevadas a cabo hasta el momento aportan débiles indicios de que realmente se pretenda alcanzar un mundo sin armas nucleares.

Parece claro que EE.UU. y Rusia deben marcar el camino hacia el desarme nuclear, pues poseen la mayoría del arsenal nuclear mundial y un proceso de desnuclearización sin la colaboración activa de estos dos estados sería simplemente inútil. A pesar de que las medidas concretas adoptadas entre ambos en el tratado de reducción START representen un avance prácticamente nulo, debemos reconocer que nos encontramos en un nuevo contexto político. En el que, como mínimo, podemos suponer que se puedan conseguir tratados de reducción real de armas nucleares entre ambos estados en un futuro. La firma del tratado START muestra que existe la posibilidad que EE.UU. y Rusia lleguen a acuerdos bilaterales. Con la anterior administración norteamericana era imposible pensar en cualquier acuerdo con Rusia.

El acuerdo START y la cumbre de la OTAN de Lisboa (en la que se definió la política de la Alianza para los próximos diez años) comparten el objetivo de fortalecer las relaciones con Rusia en materia de defensa. En los acuerdos alcanzados en Lisboa se pone un gran énfasis en intensificar la colaboración con Rusia, en particular en la defensa antimisiles. Está claro que las decisiones en el seno de la OTAN corresponden a los intereses estadounidenses, por tanto es especialmente significativo que el presidente ruso asistiese a la cumbre de Lisboa. Parece que se están sentando las bases para una colaboración entre EE.UU. y Rusia en materia militar. Si la meta de esta colaboración es alcanzar objetivos que incidan en la búsqueda de la paz mundial, bienvenida sea, pero hay el peligro de que los objetivos sean más siniestros y que pretendan afianzar la supremacía militar (bilateral) en el mundo.

Otro elemento que debemos valorar positivamente es la actitud de los estados a declarar sus arsenales nucleares. Secularmente, los datos sobre las capacidades militares estaban envueltas de gran secreto, y en particular la información referente al armamento nuclear. Hemos de reconocer que la publicación de los arsenales nucleares es una buena noticia. Está claro que un hipotético plan de desnuclearización mundial debe pasar previamente por el conocimiento mutuo de los arsenales de todos los estados nucleares. La transparencia no es un objetivo, es una necesidad para avanzar hacia la desnuclearización mundial.

Ha quedado clara la poca influencia de Europa en la política militar nuclear. No se consiguió la retirada de las bombas que EE.UU. mantiene en suelo europeo, a pesar de las presiones europeas.

Las conferencias de revisión del TNP constituyen un autentico foro de discusión multilateral sobre materia nuclear. El documento final de la conferencia está lleno de generalidades, de buenas palabras, de buenas intenciones, pero sin ningún compromiso concreto. No se llegó a ningún compromiso para iniciar un proceso real de desnuclearización de los estados armados nuclearmente. Tampoco se ha conseguido diseñar un camino para que los estados actualmente armados nuclearmente que no han firmado el TNP se incorporen a él. Ello permitiría que la OIEA pudiese inspeccionar sus programas nucleares y ayudaría a conseguir acuerdos de desarme nuclear a escala mundial. Consideramos como aspectos positivos de la conferencia el acuerdo de declarar Oriente Medio como zona libre de armas nucleares. Pues tengamos en cuenta que es una región con una conflictividad militar muy elevada y el uso de bombas nucleares en esta zona sería catastrófico y con repercusiones planetarias.

Los acuerdos de este pasado año no parecen indicar que EE.UU. y Rusia tengan ninguna intención de iniciar un proceso de desnuclearización. Es muy ilustrativa la declaración de Robert Gates, secretario del Departamento de Defensa de EE.UU., que dijo que las armas nucleares “son un pilar esencial de la seguridad”. Está claro, si son un pilar esencial, no renunciarán fácilmente a ellas. Por otro lado, en ningún momento se ha anunciado una reducción de los presupuestos militares. De hecho, sin que se diga explícitamente, se entrevé que aumentarán. Este no es el camino para conseguir una reducción de la tensión bélica internacional, ni para conseguir un mundo sin armas nucleares.

Insistimos que el objetivo final debe ser la eliminación total de las armas nucleares. No podemos considerar este objetivo como una utopía, pues si se han alcanzado acuerdos para la no utilización de armas químicas o biológicas, también se puede conseguir un acuerdo en materia nuclear. Para ello debería iniciarse un proceso internacional con acuerdos claros y calendario concreto, que debería ir acompañado de unos mecanismos de transparencia y verificación externa muy sólidos para que el proceso sea claro y real. Este proceso no puede olvidar el papel de la utilización de la energía nuclear con finalidades civiles, pues existe una interrelación muy estrecha entre ésta y su uso militar que no debería obviarse.

A tenor de los logros alcanzados últimamente, las campañas que trabajan por el desarme nuclear56 y la abolición total de armas nucleares57 no podrán relajar sus actividades.

1 El texto completo del tratado así como el protocolo de implementación se pueden consultar en la web de la Casa Blanca: http://www.whitehouse.gov/blog/2010/04/08/new-start-treaty-and-protocol

2 The White House, Office of the Press Secretary , Key Facts about the New START Treaty. www.whitehouse.gov.

3 ICBM son las siglas de InterContinental Ballistic Missile y SLBM de Submarine-Launched Ballistic Missile.

4 Se entiende por lanzadera desplegada aquel dispositivo que permite lanzar de forma inmediata vehículos de transporte de bombas (misiles).

5 Véase, por ejemplo, La Vanguardia y El País del día 9 de abril de 2010.

6 Pavel Podvig; New START Treaty in numbers. http://russianforces.org/blog/2010/03/new_start_treaty_in_numbers.shtml

7 Hans Kristensen; New START Treaty Has New Counting. Federation of Atomic Scientist. FAS Strategic Security Blog. http://www.fas.org/blog/ssp/2010/03/newstart.php

8 Estos son los arsenales facilitados por Pavel Podving en el artículo New START treaty in numbers de marzo de 2010, que no se alejan demasiado de los estimados por el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) correspondientes a principio de año. http://first.sipri.org

9 Ivan Oelich; New START and Missile Defense, Federation of Atomic Scientist. FAS Strategic Security Blog. www.fas.org/blog/ssp/2010/07/ new-start-and-missile-defense.php

10 The White House, Office of the Press Secretary. Readout of the President’s call with Russian President Medvedev. March 26, 2010. http://www.whitehouse.gov/the-press-office/readout-presidents-call-with-russian-president-medvedev-0

11 Hans Kristensen; New START Treaty Has New Counting. Federation of Atomic Scientist. FAS Strategic Security Blog. http://www.fas.org/blog/ssp/2010/03/newstart.php

12 The Guardian, 16-10-2010.

13 El País, 18-11-2010, p.3.

14 Radoslaw Sikorski; Urge ratificar el nuevo Start; El País, 29-11-2010, p. 41.

15 BBC News, US & Canada, 23 December 2010.

16 Los Angeles Times, 21 December 2010.

17 La Vanguardia, 27 enero 2011, p. 7.

18 Michael T. Klare; Rising Powers, Shrinking Planet. Metropolitan Books, Henry Holt and Company, New York, 2008. Existe una traducción al español: Planeta sediento, recursos menguantes. Ediciones Urano, Barcelona, 2008

19 Oficina del Secretario de Prensa, Casa Blanca, Vice President’s remarks at the 2006 Vilnius Conference, 4 mayo 2006. www.whitehouse.gov.

20 S.G. Stolberg, «Chastising Putin, Bush says Russia derails reform», New York Times, 6 junio 2007.

21 Conferencia de Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, 6 de abril de 2010. Transcripción en: www.voltairenet.org/article164854.html

22 Para conocer la situación actual de los arsenales nucleares, así como su evolución se puede consultar el capítulo III de T. de Fortuny i M.G. Serra (eds.), L’OTAN, una amenaça global. Editorial Icària. Barcelona 2010.

23 US Department of Defense. Fact Sheet. Increasing Transparency in the U.S. Nuclear Weapons Stockpile. http://www.defense.gov/npr/docs/10-05-03_Fact_Sheet_US_Nuclear_Transparency__FINAL_w_Date.pdf

24 R.S. Norris and H.M. Kristensen; French Nuclear Forces, 2008. Bulletin of The Atomic Scientists, Vol. 64, No 4, pp. 52-54.

25 H. Kristensen; Britain Discloses Size of Nuclear Stockpile: Who’s Next?; Federation of Atomic Scientists. http://www.fas.org/blog/ssp/2010/05/ukstockpile.php

26 Se puede consultar la abundante bibliografía sobre el tema en la revista Bulletin of The Atomic Scientists y en la base de datos del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) http://first.sipri.org

27 R.S. Norris and H.M. Kristensen; Global nuclear weapons inventories, 1945-2010. Bulletin of The Atomic Scientists, Vol. 66, Num.4 , July-August 2010, p.77-83.

28 2010 Nuclear Posture Review Report , se puede obtener en http://www.defense.gov/npr/docs/2010%20Nuclear%20Posture%20Review%20Report.pdf

29 La Vanguardia; 7 abril 2010, p. 6.

30 Hans M. Kristensen; The Nuclear Posture Review. Federation of Atomic Scientists. http://www.fas.org/blog/ssp/2010/04/npr2010.php

31 Tomàs Gisbert; Les polítiques nuclears d’inici del segle XXI. Materials de treball, núm. 39, maig 2010, p. 4-5.

32 David E. Sanger y Peter Baker, Excerpts From Obama Interview; The New York Times, 5 de abril de 2010. http://www.nytimes.com/2010/04/06/world/06armstext.html?_r=1&ref=atomic_weapons

33 El País; 7 abril 2010, p. 2.

34 Ver la base de datos del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) http://first.sipri.org

35 El objetivo del laboratorio es desarrollar la ciencia y tecnología para garantizar la seguridad y fiabilidad de disuasión de EE.UU., reducir las amenazas globales y resolver los nuevos problemas de la seguridad nacional. Información obtenida de su página web: www.lanl.gov

36 Greg Melo; The Obama disarmament paradox. Butlletin of the Atomic Scientists, 4 February 2010. http://www.thebulletin.org/web-edition/op-eds/the-obama-disarmament-paradox

37 H. M. Kristensen; US nuclear weapons in Europe. A Review of Post-Cold War Policy. Natural Resources Defense Council. Washington, 2005.

38 El País; 19-2-2010

39 NATO, Public Diplomacy Division. Lisbon Summit Declaration, Press Release PR/CP(2010)0155, 20 noviembre 2010.

40 El País, 15 octubre 2010, pág. 2.

41 Eli Clifton and Jim Lobe; Política nuclear critica a diestra y siniestra. Inter Press Service; http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=95078

42 Pressenza, International Press Agency; La Revisión de la Postura Nuclear de Obama Revela «Tímidos» Avances. http://www.pressenza.com/npermalink/la-revision-de-la-postura-nuclear-de-obama-revela-xtimidosx-avances

43Zia Mian; Obama’s Nuclear Postures; http://www.tni.org/article/obama%E2%80%99s-nuclear-postures

44 Borrador del Documento Final: 2010 Review Conference of the Parties to the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons. http://www.reachingcriticalwill.org/legal/npt/revcon2010/DraftFinalDocument.pdf

45 El País, 5-4-2009

46 G. Evans and Y. Kawaguchi; Eliminating Nuclear Threats. A Practical Agenda for Global Policymakers. Report of the International Commission on Nuclear Non-proliferation and Disarmament. 2009. Se puede obtener la versión electrónica en www.icnnd.org.

47 Jacqueline Cabasso; Global civil society says, “It’s Simple: Start Abolition Negotiations Now!”, NPT News in Review, 3-28 May 2010, p.12-13.

48 John Burroughs; «The Nuclear Non-Proliferation Treaty and the Elimination of Nuclear Weapons». International Conference to Continue the Battle to Permanently Prohibit Nuclear Weapons and All Weapons of Mass Destruction. International Association of Democratic Lawyers. Bourse du Travail, Paris, June 18-19, 2010

49 Report of Main Commitee I: Chairman’s Draft, May 14, 2010. Accessible en: http://www.reachingcriticalwill.org/legal/npt/revcon2010/MCI-ChairsDraft.pdf

50 Peter Weiss and John Burroghs, A final document without finality: The NPT review outcome; June 2010. Lawyers Commitee on Nuclear Policy. Acceso: www.lcnp.org. También esta accesible en el TransNational Institute: www.tni.org

51 Esta tesi ha sido defendida por IALANA (International Association of Lawyers Against Nuclear Arms). Véase: Lawyers Committee on Nuclear Policy, “Ending U.S. Reliance on Nuclear Weapons and Achieving. Their Global Elimination: Wise Policy and Required by Law,” March 2008. Accesible en: http://lcnp.org/disarmament/LCNPstatement2008.pdf.

52 T. de Fortuny, X. Bohigas y P. Ortega; Arsenal nuclear mundial. Materials de Treball, núm. 39, maig 2010, p. 6-9.

53 El País; 29-5-2010

54 El País; 29-5-2010 y La Vanguardia; 29-5-2010

55 John Burroughs; «The Nuclear Non-Proliferation Treaty and the Elimination of Nuclear Weapons». International Conference to Continue the Battle to Permanently Prohibit Nuclear Weapons and All Weapons of Mass Destruction. International Association of Democratic Lawyers. Bourse du Travail, Paris, June 18-19, 2010

56 Campaign for Nuclear Disarmement. www.cnduk.org

57 International Campaing to Abolish Nuclear Weapons. www.icanw.org

 



 09/11/2011

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